jueves, 10 de enero de 2013

El pleito del capitán


El pleito del capitán Gregorio de Lema en el año 1632.



Rafael Lema


En abril de 1632 se falla en la Real Chancillería de Valladolid un pleito por la carga de pescado vendida en Bilbao por un mareante de Muxía, Juan de Santa María, que no abonó el montante de la venta al propietario del alijo, el capitán y juez de Muxía Gregorio de Lema, como se explica en el documento hallado en el archivo de la “Real Chancillería de Valladolid, registro de ejecutorias, caja 2568.002”.  El asunto viene de 1628, tras la denuncia del capitán en la Real Audiencia de A Coruña.


Juan de Santa María, mareante de la villa de Muxía, y Manuel Guerra su procurador, por una parte; y de otra, el capitán Gregorio de Lema, vecino de la misma villa, acompañado de Juan Pascual de Mora, su procurador, acuden a la ciudad de A Coruña en 1629 a dar cuenta de la denuncia del primero por la mercancía vendida y no pagada. El pleito sigue en la ciudad en 1630, con Payo Pose como procurador de Lema y Pedro Vázquez Vigo representando a Santa María. Se explica que al ser el capitán juez de la villa y jurisdicción de Muxía, no pudiendo como juez presentar la demanda contra el mareante, presenta impedimento y demanda por medio de su representante. Mal litigante buscó Santa María en el propio juez de su villa. El documento es de mucho interés, por varias cuestiones, documenta el secado de congrio curado en Muxía ya en estas fechas y la importancia del puerto en el trasiego de pescado por mar al País Vasco, en este caso a Bilbao. Un siglo más tarde, esta venta a puertos vascos seguirá, desde Muxía y Camariñas, por medio de pataches. El pleito terminará en 1632 en Valladolid.


El litigio parte del alijo de 50 millares de sardina cabezuda y salada y una barrica de grasa de 120 azumbres que el capitán Gregorio de Lema entrega al mareante Juan de Santa María para que, de su parte, sea vendida en Bilbao. La mercancía se alija en el navío de la villa de Ribadeo y se vende en Bilbao en 1628, por 250 ducados que cobra Santa María. Más tarde se relata que el capitán entrega a Santa María 8 pipas de sardina, 120 millares cabezudas, y ocho fardos de congrio seco de 150 libras gallegas de 20 onzas la libra, mercaduría que parte a Bilbao en dos naves desde Muxía. Una es la de los maestros Martín de San Llorente y Juan de Lezama el Mozo, vecinos de Somorrostro. 


Otra, de Antón de Garay de Castro Urdiales. La vendió Santa María en 800 ducados, pero se alzó con toda la renta sin dar cuenta ni pagar su parte. El capitán expone que en estos viajes se había vendido su parte y la demás que iba fletada, por lo que pidió justicia y pago de costas. En primera instancia, el juez manda a gobernador y alcaldes mayores que expidan la carta al demandado para que declare, y éste alega que ya había dado cuentas de la hacienda, dando obligación de pago al mercader de Santiago Juan de Ouristal, y no tenía obligación de dar otra cuenta. El pleito se lleva a cabo en A Coruña el 12 de julio de 1630, y se traslada a Valladolid en abril de 1632. Juan de Santa María tiene en la Real Chancillería de esta ciudad de procuradores a Manuel Guerra, Francisco Díaz de la Rocha y Pedro Balexo.


 Tras presentar testigos y llevar a cabo las correspondientes consultas, el juez de Valladolid falla que Juan de Santa María debe pagar al capitán Gregorio de Lema lo reclamado, por lo que indica “debemos condenar y condenamos a Juan de Santa María a que dentro de nueve días desde que fuese requerido por carta abone 50 millares de sardina y una barrica de grasa y se dé cuenta del pago de esta mercancía encargada”. Además concluye que “asimismo 120 millares de sardina y 8 fardos de congrio seco de 120 libras gallegas cada uno, demandadas” y “mandamos nombrar contadores”.

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